Tarta de Fresas

Esta tarta es un capricho que me doy a mí misma. Yo tengo dos niños, así que como no tengo niñas, ¡pues para mí! Me la pedí ya hace tiempo, cuando la vi un día en no sé qué blog. Porque no, no es algo que me haya inventado yo. Esta tarta ya la han publicado antes que yo en varios blogs y seguro que más de uno ya la habéis visto y admirado igual que yo, que la primera vez que la vi dije ¡ohhhhhhh! y menos mal que no me vi la cara, porque seguro que sería para haberse echado a reír.

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Lo que sí que es mío es la cobertura y el relleno de la tarta. No es el típico buttercream ni está hecho a base de mantequilla. Que conste que me encanta la mantequilla, pero cuando se mezclan tanta mantequilla con tanto azúcar a la vez no puedo con esa mezcla. ¡Para gustos se hicieron los colores, como se suele decir!. Y hablando de colores, otra de mis manías es la de no utilizar para colorear la comida nada que no sea natural, así que esta tarta debe su color única y exclusivamente a las fresas con las que está hecha, y yo creo que no necesita más ¿verdad?

Y volviendo al tema, que me desvío yo sola, lo que he usado para hacer la cobertura de la tarta no es mantequilla, sino queso, con lo que consigo en primer lugar que me guste, en segundo que sea más ligera en calorías, que ya nos acercamos a unas fechas un poco peligrosas, y lo tercero y último, pero no por ello de menos importancia, que tenga un sabor espectacular. Sí, porque la combinación de las fresas con el queso yo diría que es perfecta. El queso realza el sabor de las fresas y la tarta tiene un sabor delicioso, y eso teniendo en cuenta que la mayoría de las fresas, al menos las que compro yo en el pueblín donde vivo, no son muy allá de sabor, es mucho decir. Así que si pilláis unas de esas fresas de un hortelano de los buenos, de los que sólo recogen la fruta cuando está en su punto, entonces no me puedo ni imaginar cómo tiene que estar esta tarta. Os aseguro que si este año consigo tener unas fresas de esas en mi huerta volveré a hacerla porque tiene que ser gloria bendita probar un solo bocado de ella.

Y después de tanta alabanza aquí tenéis la explicación por si os animáis a hacerla:

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Ingredientes:

Bizcocho genovés: (Williams-Sonoma)

4 huevos grandes

100 g azúcar

85 g de harina de repostería tamizada

3 cucharadas (unos 40 g) de mantequilla fundida

- precalentamos el horno a 190ºC

- en un bol batimos a mano los huevos y el azúcar hasta que se mezclen. Colocamos ese bol sobre una cazuela con agua caliente (al baño María) y seguimos batiendo hasta que alcance 60ºC. Batimos durante 3 minutos más a esa temperatura.

- después, seguimos batiendo la mezcla con ayuda de la batidora hasta que blanquea y triplica su volumen.

- tamizamos la harina sobre la mezcla de los huevos en dos veces, y la mezclamos con cuidado y con la ayuda de una espátula de silicona.

- añadimos un poco de masa sobre la mantequilla y después todo ello lo devolvemos de nuevo a la masa y lo vertemos sobre un molde engrasado, de unos 20 cm de diámetro

- horneamos hasta que la superficie se dora, durante unos 20 minutos

- dejamos enfriar sobre una rejilla y cuando se haya enfriado lo partimos en dos capas iguales

Cobertura y relleno:

250 g queso philadelphia (yo usé light)

250 g queso mascarpone

1,5 sobres de gelatina en polvo (15 g)

200 g azúcar glass

300 g de fresas

- trituramos las fresas con la batidora y las tamizamos para quitar las pepitas

- añadimos la gelatina al batido de fresas, si queremos podemos diluirla antes en una cucharada de agua. Ponemos a calentar la mezcla hasta que la gelatina esté bien disuelta. Cuando lo hayamos conseguido dejamos que se vaya enfriando.

- por otro lado mezclamos bien los quesos con el azúcar y lo metemos al frigorífico mientras termina de enfriarse la gelatina

- cuando la gelatina comience a espesar la mezclamos con la mezcla de quesos y batimos bien esa mezcla con ayuda de unas varillas y la colocamos dentro de una manga pastelera

- metemos la manga al frigorífico, o si tenéis poca paciencia al congelador, y cuando esté bien fría rellenáis con ella el bizcocho, lo tapáis y con lo que os ha sobrado decoráis la tarta haciendo esas rosas. Para ello sólo hay que hacer una especie de espirales. Aquí tenéis una explicación de cómo se hace.

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Y ya sólo falta que la tarta se termine de asentar para poder disfrutar de ella.

 Si queréis podéis emborrachar el bizcocho con un almíbar ligero o un poco de zumo de naranja o algo así. Aunque yo no lo hice y ya os he dicho lo rica que está ¿verdad?

Cristina López

“http://lamujerdelfotografo.blogspot.com.es/”

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Magdalenas de chocolate y naranja con glaseado

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Me encantan las naranjas, sobre todo en invierno, que como es lógico es cuando mejor están. Me gustan las primeras naranjas, esas que están algo acidillas. Son un manjar, y es que a pesar de lo golosa que soy prefiero una naranja con un toque ácido a otra que esté demasiado dulce.

Me pasa incluso con los postres, no me gusta que sean demasiado dulces, prefiero que se queden un poco cortos de azúcar.

Hoy os traigo unas magdalenas que no están demasiado dulces, pero están buenísimas, ¿quién puede resistirse a la mezcla de naranja con chocolate? Yo os aseguro que no puedo, creo que es una combinación perfecta de aromas y sabores, y por si os animáis aquí os dejo esta receta de Arguiñano, tuneada por mí:

 

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Ingredientes:

 

150 g de harina

1 cucharada de levadura química

6 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

100 g leche condensada

3 huevos

100 g chocolate de cobertura

ralladura de una naranja

Glaseado

40 ml de zumo de naranja

140 ml nata de montar

2 cucharadas con copo de azúcar glass

vainilla en polvo

1 cucharadita de gelatina en polvo

 

  • mezclamos la leche condensada con el aceite y una vez hecho añadimos los huevos de uno en uno batiendo hasta incorporarlos a la mezcla
  • añadimos sobre lo anterior la harina y la levadura previamente tamizadas, y la ralladura de naranja
  • finalmente echamos el chocolate troceado y lo mezclamos con la masa anterior
  • rellenamos unas cápsulas de magdalenas hasta la mitad y las horneamos a 200ºC en el horno precalentado, durante 18-20 minutos. Dejamos enfriar sobre una rejilla

 

Para el glaseado mezclamos todos los ingredientes y lo ponemos a calentar hasta disolver la gelatina. Después dejamos que se enfríe, y cuando esté bien frío, de frigorífico, lo batimos con las varillas de la batidora como cuando montamos nata. Para terminar adornamos cada magdalena con un poco del glaseado y sobre éste colocamos un poco de ralladura de naranja

 

receta naranja cocina niños infantil

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Cristina López

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Tarta de queso cubierta de avena

cocinar con niños

 

Por fin, aquí estoy, casi sin aliento, pero por fin llegué, y aquí os traigo esta receta con un ingrediente muy especial, el queso, que yo misma he sido la encargada de escoger este mes.

No os voy a decir nada especial del queso, ni de la cantidad de cosas que se pueden hacer con él, porque las posibilidades que tiene son infinitas. Y ese ha sido en parte uno de los motivos de tardar tanto en presentaros mi receta, porque hay tantas cosas riquísimas que se pueden hacer con queso que no terminaba de decidirme por ninguna. Y diréis: ¡pues vaya!, ¡tantas cosas y al final una tarta de queso!. Pues sí, pero os prometo que esta tarta de queso no es normal. ¡Es una tarta especial!.

No lleva la típica base de galletas machacadas, en realidad no lleva ninguna base, sino que lleva una cubierta superriquísima, la misma que hice en el crumble de manzanas. Pero con una gran diferencia. En el crumble quedaba crujiente, y con las manzanas estaba deliciosa, pero aquí, al llevar por encima mermelada, se humedece y queda blandita, con lo que el resultado es increíblemente rico. La base de queso con la mezcla de avena y la mermelada, queda con una textura muy jugosa y suave, todo un placer para el paladar y con un sabor….¡uhhhm!

Y lo mejor de todo: en poco más de media hora está lista, con lo cual es el postre típico que podéis preparar cuando de repente os va a llegar algún invitado a casa y no tenéis nada especial preparado. En serio, media hora más 5 minutos de preparar ingredientes, ¿no os lo creéis? Pues aquí os dejo la receta para que lo comprobéis ;)

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Ingredientes:

 

  • 250 g de queso (puede ser fresco, tipo philadelphia o un queso tierno)
  • 1 Yogur natural
  • 4 huevos
  • 300 g de leche condensada
  • 75 g harina de fuerza
  • 50 g mantequilla
  • 40 g de copos de avena
  • 40 g azúcar
  • 2 cucharaditas de miel
  • mermelada de frutos rojos

 

  • precalentamos el horno  a 180ºC
  • engrasamos un molde redondo desmontable con mantequilla o lo forramos con papel de hornear
  • cogemos dos huevos y separamos las claras de las yemas . Batimos las claras a punto de nieve hasta que se formen picos
  • mezclamos las yemas que acabamos de separar con el queso, el yogur, la leche condensada y el resto de huevos y lo batimos todo hasta que quede una mezcla bien homogénea.
  • sobre esa mezcla, que queda bastante liquidilla, incorporamos con cuidado las claras a punto de nieve. Cuando estén perfectamente mezcladas añadimos esta masa al molde y horneamos a unos 180ºC durante 15 minutos
  • mientras se hornea la base de la tarta mezclamos la harina, con los copos de avena, la miel, el azúcar y la mantequilla, y lo amasamos y desmenuzamos con las manos hasta que se formen como migas
  • cuando hayan pasado los 15 minutos, sacamos con cuidado el molde del horno, pero sin apagarlo, y lo más rápido que podamos, pero sin quemarnos, vamos colocando por encima de la tarta, que estará medio cocida, la mezcla de los copos, repartiéndola más o menos por igual por toda su superficie.
  • volvemos a introducirla en el horno y la dejamos otros 15 minutos a la misma temperatura que antes, hasta que los copos estén dorados . También podemos comprobar que se ha cocido la tarta pinchando con una aguja.
  • sacamos de nuevo el molde del horno y dejamos que se enfríe sobre una rejilla antes de desmoldarlo. Después, añadimos por encima una mermelada que nos guste, y ¡listo para degustar!

 

Sugerencias:

 

  • el yogur puede ser normal, griego o de cualquier tipo  e incluso podéis sustituirlo por la misma cantidad de queso ( unos 125 g) si os habéis quedado sin yogures
  • el queso, si es fresco tipo queso de Burgos, me gusta que sea con sal, pues ese puntito de sal resalta aún más el dulce de la tarta
  • la mermelada que yo usé fue de moras, pero podéis usar cualquiera que os guste
  • al sacar la tarta del horno puede que se haya inflado y que se haya levantado un poco de la base del molde. No pasa nada, según se va enfriando vuelve a colocarse bien.

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Cristina López

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Crumble de Manzana

Como veis de nuevo estoy por aquí con una nueva receta. ¿Qué tal las fiestas y la entrada en el Año Nuevo? Si os digo la verdad, yo ya estaba deseando volver a la normalidad.

Y aquí os traigo mi primera colaboración de este año para Petit-on. El ingrediente de este mes es la avena, y no sabéis la alegría que me dio Raquel cuando me lo dijo, ¡me encanta la AVENA!. En casa siempre tengo copos de avena, harina de avena, y de vez en cuando también me gusta tener leche de avena. Es un cereal riquísimo, y como prueba de lo que me gusta tengo varias recetas con avena en mi blog.

Tiene un sabor tan especial, tan suavecito,…¡uhm!

¡Y hay tantas recetas con avena que me hubiera gustado hacer!, pero la que os traigo hoy me gusta por lo sencilla y rápida que es de hacer, y porque además me parece también muy buena como merienda para los niños, ¡bueno, y para los grandes también! Es un crumble de manzana, un típico postre inglés que es algo así como manzana con una especie de migas de galleta por encima, y que al comerlo todo junto está crujiente y más que rico. Fijáos lo fácil que es de hacer:

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Ingredientes:

 

1 kg de manzanas reinetas

150 g de harina de fuerza

100 g mantequilla derretida

75 g de copos de avena

85 g de azúcar

1 cucharada de miel

1 cucharadita de esencia de vainilla

2 cucharadas de sirope de agave

1 limón

 

- lavamos las manzanas, las pelamos y las troceamos en 10 ó 12 gajos cada una y las ponemos en una cazuela de fondo ancho con el zumo de limón, el sirope de agave y una cucharada de azúcar. Lo cocemos a fuego lento hasta que la manzana esté un poco blandita, vigilando bien para que no se nos deshaga. Es preferible que quede un poco entera.

- mezclamos la harina con los copos de avena, la miel y el azúcar. Añadimos sobre esto la mantequilla y la esencia de vainilla y con las manos lo mezclamos hasta que se nos formen una especie de migas

- engrasamos un molde con mantequilla, sobre él colocamos las manzanas cocidas, y encima de estas disponemos las migas de manera más o menos homogénea

- horneamos durante unos 20 minutos a 180ºC. Si es necesario cubrimos con papel de aluminio para evitar que se queme por arriba.

- a la hora de servirlo se puede acompañar de nata, a mi me gusta echarla tal cual, sin montarla, porque le da más jugosidad. O también podéis añadir helado, o no añadir nada, porque en realidad de puro bueno que está no necesita añadir nada

 

Sugerencias:

 

- podéis echar azúcar blanco o moreno, en vez de miel sirope, en vez de sirope de agave cualquier otro, es decir, podéis variar los ingredientes en función de lo que tengáis en casa, os aseguro que de cualquier modo está riquísimo

- las manzanas a mi me gusta que tengan un toque acidillo, y las reinetas son mis favoritas. Espero que os guste, como a mi, el contraste dulce y crujiente de las migas, con el suave y ácido de la manzana.

 

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Cristina López

 

Polvorones de canela y naranja

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Cuando yo era pequeña al llegar Navidad recuerdo las bandejas de dulces que preparaba mi madre y que estaban permanentemente sobre la mesa del comedor. Era, como si dieran barra libre de cosas dulces, y ¡ala! ¡al ataque!

No sé si sería porque entonces había menos variedad de cosas dulces que ahora, o porque tampoco las comíamos tan a diario, o  porque éramos niños demasiado golosos o porqué, pero en Navidad nos poníamos morados a polvorones, mazapanes, turrón, peladillas y cualquier cosa rica que se nos pusiera por delante.

Ahora los polvorones, el turrón, y muchas otras cosas resulta que ya no nos saben como cuando éramos pequeños, es como si no fueran iguales. Pero quizás los que no somos iguales somos nosotros y los polvorones y el resto de los dulces sí…

Desde hace pocos años hasta ahora, cada vez es más fácil encontrar polvorones hechos con aceite de oliva que son los que yo suelo comprar. Pero este año me dije ¿y porqué no hacerlos yo misma? Y dicho y hecho. Y eso es lo que os traigo hoy, unos polvorones ricos hechos con aceite de oliva virgen extra aromatizados con canela y naranja, y que cuando los probé sólo pude decir ¡Oh Dios mío! ¡Qué ricos! Casi se me salen las lágrimas, y es que además del sabor, la sensación en el paladar es la de un polvorón de verdad  “de los comprados”. Comer algo tan increíblemente rico y saber que lo has hecho tú, hace que esté el doble de bueno, así que aquí os dejo la receta por si lo queréis comprobar personalmente. Además son fáciles y rápidos de hacer, ¡animaos!

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Ingredientes:

250 g harina de repostería

100 g azúcar glass

1 cucharadita (tsp) de canela en polvo (mejor si es recién molida)

90 g de aceite de oliva virgen extra congelado

30 ml de orujo

1 cucharadita (tsp) de ralladura de naranja

- antes de meter las manos en la masa debemos secar un poco la harina. La metemos en el horno y la dejamos a unos 100 º C o poco más durante al menos una hora. Mientras esté en el horno cada poco le daremos vueltas para que se evapore el agua de un modo homogéneo. Veremos como la harina da la impresión de que se apelmaza. Pasado ese tiempo, y antes de que se empiece a tostar, la sacamos del horno.

- por otro lado un poco antes de sacar la harina del horno sacaremos también el aceite del congelador para que se vaya ablandando un poco. La textura que debe tener debe ser similar a la de la manteca, es decir, ni líquido ni congelado. Es como cuando decimos mantequilla  apunto pomada, pero con el aceite

- en el momento en que el aceite adquiere esa textura lo mezclamos con el azúcar y batimos bien. Mejor si usamos un bol que esté frío.

- añadimos después la canela (mejor tamizada), el orujo y la ralladura de naranja y mezclamos bien.

- finalmente añadimos la harina, que no hace falta tamizar, porque no queremos que quede aireada. Amasamos todo, ya fuera del bol, y veremos que la masa tiene un aspecto similar al de una típica masa quebrada hecha con mantequilla.

- con ayuda de dos láminas de papel de horno estiramos la masa con el rodillo hasta dejarla de un grosor de un cm, y la cortamos con la forma deseada, redonda, o con formas navideñas.

- cocemos los polvorones en el horno precalentado a 150ºC durante unos 15 minutos (o puede que menos), hasta que estén ligeramente dorados

- sacamos del horno, los colocamos sobre una rejilla y una vez fríos los espolvoreamos con azúcar glass, con azúcar y canela o con lo que queramos.

 receta de polvorones

receta polvorones caseros canela

Sugerencias y datos:

- aunque al meter el aceite en el frigorífico alcanza rápidamente la textura que os he explicado, yo lo he congelado porque en cuanto se saca a temperatura ambiente se deshace mucho, y si está congelado tarda más.

- al sustituir la manteca por aceite no estamos haciendo polvorones light. Todas las grasas, ya sean aceites, mantequilla, manteca u otras, tienen exactamente el mismo contenido en calorías, 9 kcal/g. Pero el aceite de oliva es cardioprotector por su elevado contenido en ácido oleico (monoinsaturado) y en ácidos grasos poliinsaturados omega-3, cosa que la manteca, si no es cerdo ibérico, no nos aporta ningún beneficio.

- otra versión que podéis hacer es añadiendo almendra molida a la masa, o echar un poco de sésamo por encima de los polvorones.

- también podéis hacerlos con formas navideñas. A mis hijos les encantan. Ya sabéis que aunque sepan igual que los redondos entran mejor por los ojos si tienen una forma especial.

- para envolverlos con papel de seda: cortáis un rectángulo, en los extremos hacéis unos flecos con una tijera, y los enrolláis como si fueran un caramelo. ¡Quedan preciosos!

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Cristina López – La mujer del fotógrafo es química