Quizás es porque soy un poco hiperactiva, porque un terremoto no nos pillará nunca en casa o simplemente porque es de formación profesional y una busca la salud a toda costa.
Sea como sea, mi tiempo libre con los niños es siempre haciendo cosas. De paseo por el centro de la ciudad, en el parque, en un cuentacuentos, con los primitos, en la natación… Mis hijos son inquietos, muy motrices. Seguramente sea un poco de herencia, pero el tener unos papis así también lo aumenta.
En fin, tiene sus ventajas porque son niños con unas capacidades físicas y cognitivas muy buenas ( lo dice su madre, jajjajajj) pero también sus desventajas de cara a nosotros, se despiertan saltando y se acuestan saltando, 100% energía! Os imagináis esta mañana a las 7:30h, el mayor (2 años y casi medio) despertándose saltando sin parar de decir ” ESCOLETA, ESCOLETA!!!!!” (vamos que quería ir ya a la guarde). Una casi ni ha desayunado y ya está con un pie en la calle, LA CULPA LA TENGO YO. Mea culpa.
En fin, el post de hoy va de la natación. Los míos van desde los 4 meses, son pequeños pececillos, les chifla el agua! Y desarrolla sus capacidades motrices de una manera muy natural, me encanta.
Todavía no llevan gorro de natación, pues el mayor tiene 2 años y la pequeña es un bebé todavía pero, mirando cositas para niños un poco mayores, he encontrado un gorro muy chulo en Decathlon. Es un gorro de silicona al precio de 5,50 euros. Una alternativa barata y la mar de original, ¿no os parece? Lo podéis encontrar en cualquiera de sus tiendas. Fijaos, tiene hasta una pequeña aleta!
Ya queda menos para el finde!
Besitos desde mi paraíso de duendes.

PD: fruto de mi hiperactividad, os habréis fijado que he cambiado un poco el diseño de la página. ¿qué os parece?
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